
Había tanto que decir, tanto que pensar y tanto que imaginar
Sólo podía ver sus ojos negros creando puentes quebradizos
Y mi sonrisa desafiante que le gritaba que se olvidara de todo
que no era mas que un juego...
Eran días de pláticas sin vacíos
Eran juventudes compartidas, aun en la lejanía
y al fondo siempre algún tema que nos impedia oir lo que gritaban nuestras cabezas.
El presente se me cuela entre los dedos
Necesito esos puentes.
3 comments:
Y creo que sé de dónde viene esto
Los puentes siempre están detrás de la niebla...cuando se escapa un rayo de luz entre las nubes siepre regresan con su extraña sonrisa al revés de la vigilia¡¡
Un gran abrazo parceras querida¡¡
Había...
el preterito es la mejor comida.
Un saludo.
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